“Un joven atrapado en el cuerpo de un anciano con deseos de celebrar”

Carlos Rojas
Colaboración especial
Santo Domingo

Freddy Ginebra Giudicelli es heredero del buen humor y embajador de la amistad por excelencia. Este gestor cultural, actor, escritor, abogado y periodista lleva 45 años siendo el amo de la Casa de Teatro, y desea seguir 100 años más, si Dios y la vida se lo permiten.

Ginebra es una de las principales almas en Latinoamérica que atestiguan la necesidad de repensar el teatro desde la fundación que siempre ha tenido las puertas abiertas a nuevos artistas que buscan un espacio para la creación -no importa si son famosos o no lo son-, la casa siempre está abierta para todos y donde la cultura es para todos, según reza su lema.

El 31 de julio del 1974 fundó Casa de Teatro, actual pulmón cultural de Santo Domingo, del que es dueño y señor desde entonces. Ya ha publicado ocho libros y es estrella de cine. Su debut como actor principal en el cine se dio con el largometraje “Mañana no te olvides” (2018).

¿Quién es Freddy Ginebra?
Todavía me pregunto cada mañana quién soy. Diría que un joven en estos momentos atrapado en el cuerpo de un anciano con deseos de celebrar constantemente la vida.

-¿De dónde vienen tus padres?

Mi mamá es de origen corso, mis dos abuelos de esa parte, eran franceses, mi papá, dominicano, aunque el primer Ginebra vino de España, era catalán.

-¿Qué recuerdos tienes de tu niñez?
Los mejores. Fui un niño feliz ya que desde muy temprano supe lo que me costaría vivir y celebrar. Los golpes tempraneros te enseñan a valorar la vida, aunque aún
no tengas conciencia de lo que se avecina.

-Tu infancia y tu adolescencia en Santo Domingo pueden valorarse como espacios donde pudiste desarrollar, quizá embrionariamente, tus afectos
artísticos. ¿Cómo se va introduciendo en la vida cotidiana del joven Freddy Ginebra el espíritu del teatro? 

Pienso que nací con esa inquietud en mi cuerpo. Desde niño supe que el teatro y
el mundo del espectáculo eran mi escenario natural.

-¿Por qué comienzas hacer teatro?
No tenía más alternativa, desde mi primera experiencia en primaria supe que se convertiría en mi pasión. Desde que vi mi primera obra decidí intentarlo. Era una
manera de vivir varias vidas y una oportunidad de arriesgarme cada vez que puedo.

-¿Cuál fue esa primera obra?
Fue una velada en el instituto escuela. Luego, en Bellas Artes se hacía mucho teatro y, yo no me perdía una. Teatro español y después teatro arena. Me inicié en
las azoteas haciendo con Ángel Haché obras que escribíamos juntos.

-¿Desde tu juventud siempre fuiste un joven curioso?
Más que curioso intenso. Supe que era pasajero en tránsito y entonces quise aprovechar el tiempo a su máxima capacidad.

¿Por qué comienza a hacer teatro?
No tenía más alternativa en la vida, desde mi primera experiencia que tuve en la escuela primaria supe que se convertiría en mi pasión. Desde que vi mi primera obra decidí intentarlo. Era una manera de vivir varias vidas y una oportunidad de arriesgarme cada vez que puedo.

¿Cuál fue esa primera obra?
Fue una velada en el instituto escuela. Luego, en Bellas Artes se hacía mucho teatro y, yo no me perdía una. Teatro español y después teatro arena. Me inicié en las azoteas haciendo con Ángel Haché obras que escribíamos juntos.

¿Cómo nace Casa de Teatro?

Una necesidad de un grupo de amigos que por pensar diferente no podían hacer teatro. Me pidieron que les buscará un lugar y no lo pensé dos veces. En esa época pensar diferente se podía pagar con la vida. Felizmente me arriesgué y no me arrepiento.

Además de Casa de Teatro, ¿qué otras teatralidades le están interesando?
Todo me interesa, el mundo cultural me sorprende, lo admiro y me ilusiona, me da el oxígeno para resistir días en que el cielo se nubla de injusticias, violencia y corrupción.

¿Qué pasará con Casa de Teatro cuando el duende ya no esté en sus alrededores?
Eso lo sabrás cuando no esté. Por el momento sueño con llegar a celebrar sus 50 años y, a partir de allí espero que quienes me sucedan mantenga mi misma filosofía de puertas abiertas y oportunidades para los que más lo necesitan.

¿A pesar de tu trayectoria sigues creyendo en los jóvenes artistas de tu país?
El día que pierda la fe en ello estaré muerto. El futuro está en sus manos.

¿Qué vertientes identificas en el teatro dominicano actual?
Muchos jóvenes se atreven, surge el teatro musical, se descubren nuevos talentos; me siento que estoy presenciando la erupción de un volcán, y eso me emociona y me llena de alegría.

¿Por qué no existe una ley de teatro?
Ha dado mucho trabajo conseguir la de cine, imagínate la de teatro.

¿Y cuál debe ser el papel del Estado con respecto al teatro?
El que debe de tener con todo lo que esté bajo su universo. Apoyar, apoyar...

Antes de que pierdas la memoria ¿qué te falta por hacer? .
Tengo un montón de sueños, no caben en estas declaraciones. Soy un hombre joven, apenas 75 años.

-¿Qué piensas de la evolución que ha tenido el público de Casa de Teatro desde los primeros años hasta la fecha?

El público como el mundo ha cambiado y las instituciones deben de adaptarse a los tiempos. En sus inicios, había ideales más claros y definidos, soñábamos con
un hombre nuevo, con una sociedad más justa, todavía quedan algunos que sueñan con este ideal, pero cada vez somos menos. Sigo insistiendo en esa esperanza de justicia, de equidad, el día que se esfumen los sueños estaremos muertos.